18 abril 2017

El Mutismo Selectivo


En su forma más básica, el mutismo selectivo consiste en un grave temor de hablar con los demás. 

Al igual que algunas personas tienen miedo a las arañas, a las serpientes o a las alturas, otras personas tienen miedo a hablar a los demás. A veces este miedo es en lo que respecta a determinadas personas. otras veces es sobre situaciones particulares. En su mayor parte, el mutismo selectivo se manifiesta en preescolar o en primaria. Estas situaciones son la primera vez que un niño se pone en una posición donde hay cierta expectativa de hablar y de obtener una "respuesta". La mayoría de las personas diagnosticadas con mutismo selectivo también han sido diagnosticados con ansiedad social, ya sea en el mismo momento o en otro momento más avanzado de su vida.

La ansiedad no es sólo en lo que se refiere a la comunicación verbal, sino que también ocurre en otros tipos de comunicación. La persona afectada durante el colegio no habla con nadie, no participa en clase, no pide ir al baño. Básicamente sienten un miedo paralizante ante la necesidad de pedir algo o de ser el centro de atención en un momento dado. Sin embargo, esto no es algo intencional, sienten las ganas de hablar.

La mayor parte de los temores comunes que tiene la gente son, por lo general, irracionales. Por ejemplo, alguien tiene miedo a las arañas. Ante la araña real sale corriendo, incluso ante una imagen de una araña. ¿Cuál es la razón para tener miedo de una foto de una araña? Esta persona sabe que la araña no es real. No puede saltar fuera de la fotografía, y mucho menos hacerle daño. Si le preguntáramos por qué tiene miedo a las arañas, seguramente no sabría contestar. 

El mutismo selectivo, en cierto modo, se puede entender igual. Se basa en un miedo irracional a otras personas. La sensación que tiene la persona anterior ante una araña es la misma que la que siente otra persona cuando no puede hablar a la gente. La adrenalina que genera el organismo es la misma respuesta, no importa lo que nos produce el miedo. 

Las causas exactas del mutismo selectivo no se conocen, pero parece ser una confluencia de factores relacionados con la "naturaleza" y con la "crianza". Sin embargo, hay algunos aspectos del mutismo selectivo se aprenden.

Imaginemos una madre y un niño de 4 años que van a una tienda a comprar un helado. El niño va a regañadientes hasta el mostrador con su madre. La dependienta le pregunta al niño si le gustaría una tarrina o un cucurucho. El niño se congela, no dice nada, y mira fijamente a su madre, enviando señales visuales de que está molesto. La madre, comprensiblemente, no le gusta ver a su hijo con miedo y decide intervenir. Le pregunta al niño si le gustaría un cucurucho y él asiente con la cabeza. Este proceso continúa dos veces más hasta que el niño consigue su cucurucho de vainilla con virutas de chocolate. 

En este ejemplo, el niño sale de la situación que le causó la ansiedad, la madre es capaz de "rescatar" a su hijo, y ambos se sienten mucho mejor. Sin embargo, tanto el niño como la madre han aprendido una forma rápida para disminuir sus ansiedades. Todo el proceso es incluso algo gratificante para el niño, ya que salió de la situación de ansiedad sin hablar y, además, consiguió un helado.  

Como esto ocurre en la mayoría de las interacciones en las que se espera que el niño hable, esto se convierte en un comportamiento aprendido, que se practica una y otra vez. Se da cuenta de que su ansiedad por no hablar pueden disminuir rápidamente. Cuando se tiene en cuenta la interacción con la familia, amigos, compañeros de clase, maestros y extraños el número de situaciones evitadas vuelve enorme. 

Si tomamos un día escolar promedio de seis horas y decimos que se pierde una interacción por cada minuto, obtenemos 360 interacciones perdidas por día. En un año escolar la media es de 180 días donde hubo 64,800 veces en las que el niño "practica" el mutismo (y esto sólo durante las horas de clase). Si alguien practica cualquier cosa durante 65.000 veces, apuesto a que sería muy bueno en eso. 

El tratamiento conductual de mutismo selectivo consiste en revertir estos hábitos de evitación. Tiene como objetivo, mediante la práctica, hablar y hacer frente a lo que provoca la ansiedad. Lo mejor es comenzar el tratamiento tan pronto como sea posible. La buena noticia es que hay muchos métodos probados para ayudar a los niños con mutismo selectivo a superar sus miedos y vivir una vida normal. 

Fuente/ PsychologyToday: Selective Mutism

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