30 mayo 2017

¿Las pesadillas tienen una función?


La teoría de simulación de amenazas (TST) explica la alta frecuencia de los típicos sueños negativos o pesadillas mediante la propuesta de que existe un papel biológico a la hora de explicar el sueño, desde una perspectiva evolutiva de la psicología (Revonsuo, 2000). Esta teoría describe el acto de soñar como un mecanismo biológico con fines de adaptación específica, un sistema de detección de amenazas y de evitación que permite a los seres humanos tener recursos, a través de la práctica de manipulación, para enfrentarse a los tipos de amenazas que se presentaban en el entorno prehistórico.

Los autores de la Teoría de Simulación de Amenazas han observado que la relación causal entre las presiones ambientales y la adaptación evolutiva por medio de la aptitud no se puede probar directamente. Por el contrario, si se pueden estudiar las hipótesis hechas con respecto a las huellas que un sistema de este tipo dejaría si se seleccionara durante más de mil años.

Se presentaron seis hipótesis de este tipo que, cuando se les daba credibilidad, constituirían el andamio que apoya la Teoría de Simulación de Amenazas: Los sueños son una simulación de la experiencia de vigilia, pero sesgada hacia la representación de eventos particulares; el sesgo del sistema de sueño sobre-representa los eventos amenazantes en comparación con la experiencia de vigilia; sólo los encuentros con las amenazas reales mientras se está despierto activarían por completo el sistema de sueño-amenaza; los comportamientos y percepciones en los sueños son ensayos realistas de cómo podemos lidiar con los acontecimientos si realmente ocurriesen; la simulación mediante una acción mental puede mejorar el rendimiento físico, incluso si tales ensayos no se recuerdan de forma explícita (Revonsuo, 2000).

Experimentos

El un primer estudio se analizó 592 sueños de 52 estudiantes de la Universidad de Turku (Finlandia) (Revonsuo y Valli, 2000). Los estudiantes registraron sus sueños y lo que pasaba después de despertar durante cuatro semanas, sin ningún conocimiento de las hipótesis que los investigadores tenían. Este registro era una escala de calificación, que posteriormente sería conocida como la Dream Threat Scale (DTS) con el fin de categorizar las dimensiones amenazantes en los sueños, incluyendo la naturaleza de las amenazas, el objetivo y la gravedad, la fuente, etc. El sueño promedio tenía 1.2 eventos amenazantes, sin diferencias significativas entre género. De todos los informes de sueño, el 66,4% tenían al menos una amenaza, y ningún participante tenía cero amenazas. El tipo más común de amenaza (42%) era la agresión, y también se combinaba con fugas y persecuciones. Las únicas diferencias de género estaban en la agresión física directa, que los hombres informaron dos veces más que las mujeres.

Un segundo estudio replico el experimento en una universidad sueca (Revonsuo y Valli, 2000). donde se les pidió que registraran su vida de vigilia y también que escribieran sus sueños durante el mismo período de tiempo. Además se les preguntaban sobre lo que recordaban a largo plazo (Valli, Strandholm, Sillanmaki, y Revonsuo, 2008). Los resultados fueron que el 72,8% de los informes de los estudiantes incluyen al menos una amenaza, mientras que sólo el 15% de los informes en vigilia lo hizo. Las amenazas durante el sueño eran más severas que las amenazas en vigilia.

Un promedio de estos tres primeros estudios en población universitaria da como resultado que los participantes recordaron un promedio de 3,57 de sueños a la semana, de los cuales el 72,1% incluye uno o más eventos amenazantes (Valli y Revonsuo, 2009).

En otro estudio realizado con niños kurdos traumatizados versus niños finlandeses no traumatizados (Valli y Revonsuo, 2009), dio como resultado un total de 763 sueños. Los niños finlandeses tenían los índices de incidencia de sueños amenazantes más bajos de todos los estudiados con la escala (20,1%). Los niños kurdos que no experimentaron directamente el trauma, pero lo habían sufrido de cerca, describían la amenaza el 42,1% de las veces. Los niños kurdos altamente traumatizados, por el contrario, tenían el mayor número de informes de sueño con amenazas (79'5%) de todos los estudios realizados hasta ahora, ya sean con niños o con adultos.

Con una frecuencia de 42%, de todas las amenazas en la población universitaria durante el sueño. la agresión (persecución, ataque, etc.) era el tipo más común de amenaza; en los sueños de los niños este porcentaje era aún más alto (53-76%) (Valli y Revonsuo, 2009). En los sueños de los estudiantes universitarios, los eventos catastróficos fueron poco frecuentes (3-6%), y la enfermedad fue aún menos común (0-11%). En todas las muestras analizadas, los sueños amenazantes fueron predominantemente dirigida contra el soñador (69-94%), seguida de a otras personas importantes.

Críticas

La Teoría de la Simulación de Amenazas ha sido criticada por tener un enfoque demasiado pequeño en relación a los distintos tipos de contenido del sueño que se podían informar en investigación. Algunos autores han criticado el que la teoría resta importancia a la “multiplicidad de los sueños”. En un intento de ampliar el valor adaptativo de los sueños, Bulkeley (2004) compara el sueño con el juego, en que ambos se producen en un entorno casi real, relativamente seguro e involucran emociones fuertes. Ambos dibujan la materia prima de la preocupación por sobrevivir, con una tendencia a la exageración. Mientras que las normas que rigen la vida diaria están suspendidas, lo que permite la experimentación. Al colocar el papel de los sueños en este contexto lúdico, la naturaleza plural de los sueños, que la TST supuestamente no puede explicar, está contenida.

Este es el comienzo para intentar ampliar la(s) función(es) de los sueños, de dar sentido a todos los contenidos y temas que se sueñan, incluso a admitir que varias funciones adaptativas, o módulos, pueden emerger y encontrar su expresión en el sueño.

Sin embargo, incluso los sueños de gran viveza y muy recordados no pueden contener siempre eventos peligrosos. Las personas que sueñan con volar pueden despertarse con una sensación de euforia por tener libertad. Las interacciones con los seres queridos fallecidos pueden ser la búsqueda de aplacamiento a un deseo muy buscado, el de reunión. Y los sueños lúcidos, en el que el soñador es consciente de que está en un sueño, pueden proporcionar una oportunidad sin precedentes para realizar de forma diferente algo de la vida real. Estos son sólo una muestra de escenarios de sueños que no necesariamente provocan sensación de peligro, a pesar de que pueden hacerlo. Por ejemplo, aunque los sueños en los que se vuela pueden estar relacionados con sentimientos positivos, estos sueños pueden también estar acompañados de fuertes sensaciones de esfuerzo para mantenerse a flote o sentimientos de una presencia inquietante, o incluso pueden ser causados por una persecución, a modo de escape.

Referencias:
- Bulkeley, K. (2004). Dreaming is play II: Revonsuo's Threat Simulation Theory in ludic context. Sleep and Hypnosis, 6(3), 119-129. 
- Revonsuo, A. (2000). The reinterpretation of dreams: An evolutionary hypothesis of the function of dreaming. Behavioral and Brain Sciences, 23(6), 877-901
- Revonsuo, A., & Valli, K. (2000). Dreaming and consciousness: Testing the threat simulation theory of the function of dreaming. Psyche, 6(8). Retrieved from http://psyche.cs.monash.edu.au/v6/psyche-6-08-revonsuo.html
- Valli, K., & Revonsuo, A. (2009). The threat simulation theory in light of recent  empirical evidence: A review. American Journal of Psychology, 122(1), 17-38. 
- Valli, K., Strandholm, T., Sillanmaki, L, & Revonsio, A. (2008). Dreams are more negative than real life: Implications for the function of dreaming. Cognition &  Emotion, 22(5), 833-861.

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