27 junio 2017

Efecto Rip Van Winkle: la relatividad del tiempo


¿Conoces la historia de Rip Van Winkle? Se trata de un cuento corto de Washington Irving, en el que el protagonista durmió durante décadas y cuando se despertó había pasado tanto tiempo que tenía barba y la ropa hecha jirones. Pasó de ser un hombre joven que se fue a dormir, lo que a él le parece un par de horas, y al despertar había envejecido.

La historia de Rip Van Winkle es tan popular que en la cultura anglosajona se conoce con este sobrenombre a la típica persona que no se entera de nada, o -incluso- a los que duermen como un lirón.


Pues esta historia es algo parecida a lo que nos sucede a medida que envejecemos. Cuantos más años cumples parece que el tiempo vuela cada vez más rápido. Como una vez mi abuelo me dijo "¡Parece que fue ayer que tenía 18 años!" Así que, como Rip Van Winkle, cuando nos hacemos mayores, de repente “despertamos” y nos damos cuenta de que parece que hace poco tiempo éramos jóvenes.

Hay dos libros que hablan sobre este fenómento: “Por qué "el tiempo vuela" cuando nos hacemos mayores: Cómo la memoria rediseña nuestro pasado” de Douwe Draaisma, y “La paradoja del tiempo” de Philip Zimbardo y John Boyd. Sugieren que la percepción de que el tiempo vuela ocurre porque cuando somos más jóvenes todo es nuevo y nos ocurren nuevos acontecimientos que crean recuerdos fuertes. A medida que envejecemos y nos metemos en la rutina, hacemos las mismas cosas una y otra vez. No almacenamos recuerdos vívidos de eventos repetidos, así que el tiempo parece volar. 

Piénsalo, la primera vez que visitaste un lugar espectacular el recuerdo que se almacena es muy fuerte y real. Sin embargo, si ese mismo lugar lo visitas todos los años, la repetición hace que deje de ser duradero, y ante de que nos demos cuenta, han pasado años y tienes pocos recuerdos únicos (por ejemplo, “¿Fuimos a ese paseo en el año 2011 o 2013?“). El tiempo parece que vuela. 

Esto no sólo sucede con los acontecimientos de la vida pasada, podemos observar el mismo fenómeno en un espacio corto de tiempo. Por ejemplo, el primer par de días de tus dos semanas de vacaciones parecen largos, pausados y el tiempo pasa lentamente. Menos mal que tenemos dos semanas para descansar. Sin embargo, cuando te quieres dar cuenta esas dos semanas están casi acabadas y vas de vuelta a casa.

¿Y cómo podemos evitar sentirnos como Rip Van Winkle? ¿Cómo se puede reducir la velocidad con la que percibimos que el tiempo vuela? La respuesta a estas preguntas pasa por salir de la rutina y llenar nuestra vida con nuevas experiencias. Evitar entrar en surcos. Además, también ayuda el detenerse y saborear los momentos y las experiencias. Aunque las rutinas pueden gustarnos y ser reconfortantes, también conducen a una percepción de que el tiempo pasa más rápido, y que la vida que nos escapa entre los dedos. 

Reflexionar sobre los acontecimientos con el fin de hacer que los recuerdos sean más duraderos, puede ralentizar el tiempo, al menos un poco. 

 Referencias 
  • Douwe Draaisma (2009). Por qué "el tiempo vuela" cuando nos hacemos mayores: Cómo la memoria rediseña nuestro pasado. Alianza.
  • Philip Zimbardo y John Boyd. (2009). La paradoja del tiempo. Paidos Ibérica

1 comentario:

  1. Me encanta tu post y ese empeño en vivir de rutinas preestablecidas, que si es cierto, que a veces ayuda a llevar una vida tranquila, pero también a dejar de vivir, permaneciendo en esa zona de confort. Gracias por recordarlo, yo no quiero ser como él. Besos!!

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